Las principales causas tienen un carácter estructural y social. Por un lado existen ciertas normas muy arraigadas en la población que dan lugar a cierta discriminación. Además, existe una gran desinformación y falta de formación suficiente y adecuada acerca de los derechos humanos y cómo estos se ven afectados por la violencia de género. Por último, la presencia de la estigmatización y el miedo, ya que muchas víctimas deciden no denunciar por el miedo a ser rechazadas por la sociedad, cierta verguenza, posibilidad de ciertas represalias, etc.